Admiramos a la gran actriz Sibel Kekilli desde que la vimos en “Contra la Pared”, y aquí nuevamente desarrolla una intensa actuación...¿Cómo fue tu trabajo con ella? ¿Pensaste originalmente en ella para el rol principal? ¿Y cómo desarrollaste el rol de Umay, todo estaba escrito en el guión, o dejaste que la actriz surgiera algunas ideas durante los ensayos o el rodaje?
Antes de empezar a escribir el guión de “La Extraña” hice una muy intensa investigación por un largo tiempo, inspirada también en mi trabajo para Amnistía
Internacional, para quienes he escrito y dirigido spots sociales para la campaña global
“Violencia contra las Mujeres”. Después de esa investigación , pude escribir un guión muy sólido y bien orquestado que pudiera comunicarse y conectar con el público de manera universal. Por lo tanto, todo lo que hay en la película estaba también en el guión,
y mientras la dirigía fui rigurosamente fiel a él.
“La Extraña” es un guíon muy personal, y por lo mismo el rol de Umay era muy personal para mí. Originalmente no tenía a Sibel en mente para interpretarla, de hecho llegué a ella muy tarde en el proceso de casting, pero trabajé con ella y los demás actores de manera muy intensa, lo que probó ser una buena decisión.
Con todos ellos, y por supuesto también en mi trabajo con Sibel, era importante para mí crear una atmósfera de confianza a través de un intenso proceso de ensayos a fin de trabajar de la manera que yo quería rodar el film, preocupada de los encuadres, la óptica, el lenguaje visual.
Creo que establecer relaciones entre todos los actores y trabajar con ellos en sus antecedentes para interpretar a una familia, era tan importante para mí durante los ensayos como era crear una atmósfera de confianza entre todos nosotros y hacer que el elenco se sintiera seguro y protegido a fin de poder revelar sus lados más vulnerables y crear momentos de verdad. Supongo, ya que yo misma vengo de la actuación, que mi propia experiencia me ayudó a encontrar formas individuales de enfrentar los diferentes niveles de experiencia que había entre los actores de reparto.
Los contrastes y diferencias entre Alemania y Turquía siempre representan un tema difícil y delicado en el cine alemán reciente...
¿Por qué te interesaba contar esa historia, que te inspiró a filmarla?
Bueno, mi principal interés está en las relaciones humanas, como metáfora de todo lo demás en la vida: política, moral, temas sociales y mucho más.
Hace seis años me llamó la atención una serie de “asesinatos por honor” cometidos
en Alemania, mujeres que simplemente habían tratado de liberarse de las restricciones sociales y familiares. En relación con mi trabajo para la campaña de Amnistía Internacional, pasé largo tiempo investigando estos temas. Cuando terminé mi trabajo ahí, había algo en mi que aún no podía abandonar. Traté de determinar que era y una imagen clave en particular se mantenía en mi cabeza:
una mano extendida, que nos permite saltar cualquier obstáculo que nos separe.
De cierta manera esa era mi abstracta idea central. Quería formular preguntas y contar una historia sobre la increíble tragedia de las oportunidades perdidas al buscar al otro.
¿Que es lo que nos hace definir nuestras relaciones por nuestras diferencias y encadenar nuestro amor a cierta forma de condición en vez de dejar que nuestras similitudes sean mas fuertes que lo que nos fuerza a separarnos?
Tomé las emociones que estaba tratando de definir y las puse en un mundo que quería explorar e intentar analizar como las trampas de la sociedad afectan esas emociones.
Investigué mucho, y mientras mas profundo me metía en el material, mas fuertemente me amarraba a la urgencia de contar una historia que tuviera que ver con una joven mujer de orígenes germano-turcos, quien intenta llevar una vida independiente y, al mismo tiempo, mantener la solidaridad y el amor de su familia.
Básicamente, estoy haciendo un drama sobre el deseo universal de ser amados por nuestras familias por lo que somos, mas que por la manera que elegimos para vivir.
En el centro del drama está, como un atisbo de esperanza, la oportunidad perdida de reconciliación mutua. Es una histioria en la que nadie es condenado pero yo quería hacer que las compulsiones y conflictos, así como la tragedia de todos los personajes, fueran
emocionalmente comprensibles. Me interesaba crear empatía por todos los personajes atrapados en este conflicto y humanizarlos, mas allá de los prejuicios de los medios
y la culpa étnica y cultural.
Mi película no es un estudio o retrato de los inmigrantes turcos o de los alemanes con
raíces turcas, sino un drama filmado, una historia muy específica.
Los 2.7 millones de inmigrantes turcos en Alemania son tan poco homogéneos como
comunidad como la mayoría de los alemanes. No podemos agruparlos en un solo orden.
Todas las etiquetas con las cuales son llamados de manera tan políticamente correcta,
como “gente con orígenes migratorios”, no nos ayudan a superar nuestras diferencias
o hacer posible algún cambio. En Alemania hablamos constantemente de “inmigrantes de segunda y tercera generación”, y yo a menudo me pregunto ¿cuánto tiempo más necesitamos hasta que los inmigrantes sean reconocidos por la mayoría de la sociedad
como ciudadanos alemanes?
¡Alemanes con distintos orígenes étnicos, pero alemanes!
Afortunadamente, los problemas que aborda la película no afectan a la mayoría de los inmigrantes turcos. De todos modos, muchos alemanes con raíces turcas luchan por sus identidades, y merecidamente; en Alemania se sienten tratados como turcos- o sea,
como ciudadanos de segunda clase para muchos alemanes y en Turquía no son considerados verdaderos turcos, sino alemanes.
“La Extraña” no es un retrato representativo de un grupo étnico, y ciertamente no es una receta para manejar tu propia vida. La película quiere hacer tangible una cierta posibilidad. Y ahí es donde está la esperanza en esta historia. El film no quiere apuntar con un dedo y dar una solución al conflicto. Ese no es mi trabajo como directora.
Estoy mucho mas preocupada de hacer preguntas y dar al espectador un sentido de esperanza sobre como podrían darse las cosas.
Incluso si la historia toma un curso trágico, era importante para mí dejar en claro al público cuán cerca los personajes de esta historia estuvieron de una reconciliación, y cuán difícil es para ellos al final superar esos problemas a pesar de sí mismos.
Eso hace mas tangible el absurdo de la dinámica de los “asesinatos por honor”, donde no hay ganadores, incluso si externamente puede parecer que el honor de la familia ha sido restaurado, muchas familias terminan derrumbándose por causa de esto.
Entrevista realizada a Feo Aladag /directora de “La Extraña” Competencia Internacional Publicada en y extraída de SANFIC 6 Diario.
Enviado por Javier Carrizo
